martes, 8 de septiembre de 2026

Qué nivel, Maribel

 Lo que voy a exponer a continuación es un ejemplo del nivel intelectual de la clase política española, así, de media. Estaba yo el otro día haciéndome el desayuno en la cocina cuando escuché, casi por casualidad, la intervención del señor Gabriel Rufián en el debate parlamentario sobre los sucesos recientes ocurridos en Ceuta. El señor Gabriel Rufián, para ponernos en contexto, es la Gran Esperanza Blanca de la izquierda (sic.) de este país (“Gran Esperanza Blanca” no es un término racista: es una expresión boxística -de boxeo- que proviene de la época en que los campeones de los pesos pesados eran todos negros, y todos los blancos esperaban que alguna vez ganara uno, para variar). Como digo, el señor Rufián es el Mesías de la izquierda (sic.) española. Pero a lo que iba. Las argumentaciones que dio el señor Rufián en los apenas cinco minutos que lo escuché, le hubieran valido un suspenso a cualquiera de mis alumnos de 40 de ESO que me las hubiera expuesto en clase. Por fallos lógicos, por fallos históricos y, sobre todo, por no atender a la experiencia sensible.

Entre otras cosas, le oí decir al señor Rufián que a la invasión de Ceuta no se le puede llamar “invasión”, puesto que para que haya una invasión tiene que haber una guerra y, en el caso de que hubiera una guerra, preguntaba, quién iba a ir, refiriéndose a la bancada de la derecha supongo, mezclando en el mismo argumento dos cosas que, en principio, no tienen nada que ver.

Veamos, primera falacia. Falacia lógica. No se trata de que si no hay guerra no puede haber invasión, sino que precisamente porque ha habido una invasión, hay una guerra, con lo cual el señor Rufián niega la experiencia sensible -lo que en lógica se llama “la mayor”. Hay una guerra, y si el señor Rufián no lo sabe a estas alturas es que no se ha enterado de nada, una guerra a la que los primeros que han ido sin comerlo ni beberlo han sido los ciudadanos ceutíes ¿Qué quién va a ir a la guerra? Pues el ejército, que para eso está. Claro que para ello al deberían de darles a sus miembros al menos una pistolita o algo.

Segunda falacia. Falacia histórica. Según el señor Rufián la auténtica invasión marroquí se produjo en el año 36, cuando Franco invadió la península con tropas moras. Y aprovechó para volver a espetar a la derecha que en aquel entonces estaban del bando de los moros.

Para empezar, no se ve qué relación tiene la guerra civil con la invasión de Ceuta, con lo cual el argumentillo se cae por sí mismo. Para seguir, las tropas africanas de Franco no eran marroquíes, sino rifeñas (del Rif), que no es lo mismo, porque Marruecos no existió como país hasta después de la II Guerra Mundial, y lo que hizo cuando fue un país fue, entre otras cosas, reprimir a las tribus rifeñas. Y para terminar, puestos a echar para atrás, también podríamos decir que la primera invasión marroquí se produjo en la batalla de Guadalete en el 711. En cuanto a lo de elegir bando, no merece la pena ni detenerse en ello. Está claro que ningún diputado, ni de derechas no de izquierdas, eligió bando en el 36, por la contundente razón de que no habían nacido.

En fin, que el señor Rufián está suspendido. Pero que no se preocupe. Toda la izquierda (sic.) le acompañará en la próxima convocatoria. Madre mía, qué pena,