martes, 14 de mayo de 2024

Contrafácticos

 En Lógica, un contrafáctico es un juicio o una afirmación que no representa la realidad pero que podría ser real. Son afirmaciones del tipo “si hubiera pasado X, entonces habría pasado Y”, o “si hubiera hecho Z, entonces habría ocurrido A”. Por ejemplo, si yo afirmo que por ceder el paso a una mujer o invitarla a cenar soy un micromachista, pero por desear que todos los judíos acaben ahogados en el mar -que no otra cosa significa la nueva expresión revolucionaria “desde el río hasta el mar”- no soy un antisemita, entonces no estaría utilizando un contrafáctico. O si digo que los estudiantes acampados en los campus occidentales no saben lo que están haciendo y son un montón de ingenuos, en el mejor de los casos, manipulados por el dinero de Irán y de los países del Golfo, tampoco estaría utilizando un contrafáctico. Eso son hechos

Pero como este escrito se titula “contrafácticos” es de ellos de los que quiero hablar. Supongamos que los países musulmanes ganan la guerra –puesto que en una guerra estamos- contra occidente, o que Israel acaba perdiendo la guerra en la que se ha visto envuelto. Si eso ocurre, y habida cuenta de que para los musulmanes Al Ándalus no es Andalucía, sino toda España, excepto unas cuantas zonas del norte de la península, lo que antiguamente se denominó la “Marca Hispánica”, podemos aventurar que sucedería lo siguiente: para empezar, todos y todas los que están acampados tendrían que irse olvidando de los botellones,  las cervecitas los domingos y las relaciones sexuales fuera del matrimonio, bajo pena de ahorcamiento, lapidación, descuartizamiento, decapitación, defenestración o, como mal menor, de azotamiento. Por supuesto, las estudiantes que ahora se manifiestan con tanto fervor por la libertad del “pueblo palestino”, dejarán automáticamente de ser estudiantes, pues las nuevas autoridades musulmanas no se lo permitirán, como tampoco les permitirán conducir un coche o hacer gestiones bancarias sin ir acompañadas por su marido o por su padre. Y, por supuesto, se acabaron los shorts en verano y los biquinis playeros: todas con el hiyab o el burka o lo que sea. Como manda la Sharía, a rezar cinco veces al día todo el mundo, incluido yo, y si no te gusta, pues te jodes y rezas, y si no véanse las penas descritas más arriba. Por supuesto nada de cagarse en Alá, ni de hacer bromitas ni chistes a su costa. Aquí los vascos a lo mejor no tienen problemas pues su territorio es uno de los que no pertenecerían a Al-Ándalus. No se podrá abuchear a la representante israelí en el Festival de Eurovisión porque no habrá Festival de Eurovisión. De hecho, no habrá música de ningún tipo, y al que le pillen escuchando música, no quiero pensar que lo pillen bailando, ya sabe lo que le espera. Olvídese de ir al Museo del Prado, porque lo habrán quemado y por supuesto nada de jamón, de chorizo, de salchichón, ni de panceta. Y esto con una Policía de la Moral para vigilarlo todo. 

Esto es España es un contrafáctico, y esperemos que siga siéndolo -no gracias a los acampados en los campus, desde luego-. Pero en los territorios controlados por Hamás y Hizbullá, que es lo que algunos llaman “Palestina” y en los países que los apoyan económica y militarmente, no lo es. Esto ya no es una cuestión del tradicional antisemitismo europeo, es una cuestión de supervivencia. 


viernes, 10 de mayo de 2024

Culturilla

 Como el toro lo encuentra diminuto / todo mi corazón desmesurado. Esto lo escribió un miembro tan eminente de la fachosfera como Miguel Hernández. Lo mismo que García Lorca escribió el “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” u Ortega y Gasset se codeaba con toreros en la calle de la Victoria de Madrid. Pero eso el ministro de cultura no lo sabe. Es lo que tiene tener un ministro de cultura que es un inculto. No ya un intelectual sino un inculto, vamos, que no tiene eso que se llama culturilla general. Claro que en España no hay cultura, sino La Cultura, así personalizada y con mayúscula, que se materializa en esos cómicos que de vez en cuando firman manifiestos de apoyo al presidente del Gobierno y se autoidentifican como el “mundo de la cultura” como si no hubiera cultura fuera de sus clanes familiares, que funcionan como una nueva aristocracia endogámica que se monta sus fiestecillas para que el pueblo llano les contemple desde el otro lado del muro de fotógrafos y que lanzan sus opiniones como si fueran verdades absolutas que la plebe tiene que aceptar porque ellos, al fin y al cabo, son La Cultura.

Y si hablamos de cultura, no debemos de olvidar a nuestras universidades, las que deberían de ser los templos de la cultura. Decía Marx que la cultura es una forma de conciencia ideológica -a nuestro inculto ministro de cultura de eso le sobra- entendiendo por ello que está contaminada por las condiciones económicas y sociales. Las universidades españolas son un ejemplo claro de la definición marxista. Todo lo que contienen, desde las ideas hasta los bancos, está contaminado ideológicamente. Tampoco es que descubra nada nuevo para cualquiera que conozca la Universidad española. Desde el siglo XIX se está intentando regenerar, y aquí seguimos. Ser profesor universitario, hoy en día, no da más garantía de conocimiento y de saber puro que los cómicos que comentaba un poco más arriba. Ahora parece ser que las universidades españolas -aunque me imagino que las noticias al respecto exageran algo, y se trata solo de sus rectores- han decidido exigir a las universidades israelíes que se posicionen en contra de la invasión de Gaza o les retirarán su colaboración. No sé muy bien quiénes son las universidades españolas para exigir nada a las israelíes ni sé quién saldrá perdiendo más en caso de esa ruptura de la colaboración con la que amenazan. Ya me gustaría a mí que las universidades españolas, en lugar de exigir a nadie que se posicione, se posicionaran ellas mismas acerca de la situación política del país. Aunque claro, eso no vende tanto entre los estudiantes como lo otro: para eso sí que son escrupulosas con la pureza de la cultura: ideología al fin y al cabo. El siguiente paso será quitar el busto de Maimónides de la entrada de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba o eliminar a Freud o a Husserl de los planes de estudio. Tampoco nos echemos las manos a la cabeza, porque ya se oyen voces para eliminar a Darwin por heteropatriarcal. También en las universidades alemanas en 1933 se purgó a los profesores judíos. Y tampoco las universidades alemanas de 1933 se cuestionaron la situación política del país. La cultura alemana, que era la máxima expresión de la cultura europea, se convirtió en barbarie. Así que imaginen el camino que lleva la culturilla española.


lunes, 6 de mayo de 2024

Bromas aparte

 Ya en serio. Dejando a un lado las bromas sobre la lacrimógena y cursi carta del señor Sánchez-Pérez Castejón, el caso es que estamos asistiendo en estos últimos meses a un cursillo acelerado de totalitarismo, cursillo acelerado con prácticas incluidas y diploma final para el que mejor lo haga, que de momento es solo uno. Para comprobarlo, echemos un vistazo a las características más destacadas del totalitarismo explicitadas desde Orwell hasta Arendt

Culto al líder. Empiezo por esta porque es la más evidente los últimos días y es la consecuencia directa de la famosa carta del presidente. Hemos visto como la reacción a dicho escrito ha sido una movilización, algo escasa, eso sí, a favor, no de las ideas socialistas, no del partido, sino de la persona física del supuestamente agraviado. No se gritaba PSOE, sino Pedro, o te queremos Pedro o quédate Pedro, todo ello adornado por lágrima y súplicas bastante rastreras que producían más vergüenza ajena que otra cosa. Pero cuidado, porque estas lágrimas y estas súplicas suelen ser muy peligrosas.

Falsificación de la verdad e invención de la realidad. Y no solo de una verdad metafísica, que también, sino de la verdad más básica, aquella que se dice en relación con la realidad, y claro, para falsear esa verdad y llegar a la posverdad, es necesario inventarse una realidad paralela, o alternativa de tal forma que las afirmaciones que se han de tener por verdaderas se correspondan con esa realidad falsa. Vamos, que si el líder y sus acólitos dicen que el cielo es verde, entonces será verdad que el cielo es verde y por más que usted se empeñe en decir que es azul, le dirán que eso no es cierto, que en todo caso es su verdad, pero que su verdad, como la realidad a la que se refiere, está equivocada.

Control del pensamiento. Relacionado con la característica anterior, solo existe una forma de pensar correctamente -que no la marca la lógica, sino el líder- y unos contenidos correctos que deben ser pensados. Puesto que, en realidad, el pensamiento es libre, es necesario controlarlo, para que a nadie se le ocurra pensar algo distinto de lo que debe de pensar. Así, es necesario controlar los medios de comunicación, la cultura, el arte o cualquier medio que pueda generar un pensamiento alternativo. En el campo de la censura es absolutamente necesaria la ayuda de medios de comunicación afines, y de intelectuales afectos al poder que normalmente ocupan plazas universitarias y que actúan como una policía del pensamiento, intelectuales orgánicos, que marquen las estructuras de pensamiento que deben ser seguidas y se encarguen de demonizar como no pensamiento las que se salgan de lo establecido.

Invención de un enemigo exterior, que se pueda utilizar para aglutinar a la masa y como cortina de humo para desviar la atención de lo que realmente importa, que son la actuaciones del poder totalitario en el interior de la nación. Hay que reconocer que aquí el señor Sánchez Pérez Castejón y su gobierno de palmeros analfabetos se han salido. No solo tenemos un enemigo, sino dos, que pueden ser doscientos. No solo es que si llamas drogadicto al presidente de una nación amiga lo normal es que te contesten de no muy buenos modos, es que si tu segundo enemigo es Israel, aparte de jugártela con los americanos, estás cumpliendo con otra de las características del totalitarismo que señaló Arendt: el antisemitismo. Así que a partir de ahora en vez de señor Sánchez Pérez-Castejón a lo mejor hay que decir Herr Sánchez o Heil Sánchez, vaya usted a saber.


sábado, 27 de abril de 2024

Serie B

 En las películas de terror de serie B, suele ser un argumento recurrente el que un personaje abra alguna tumba o desentierre algún cadáver donde habita algún espíritu diabólico, que inmediatamente se introduce en el cuerpo del profanador de turno. Algo así ha debido de pasarle al señor Sánchez-Pérez Castejón al desenterrar el cuerpo de Franco: que su espíritu se ha adueñado de su cuerpo y ahora se comporta como lo hizo aquél en sus tiempos. Aunque, habida cuenta de que la historia de nuestro protagonista empieza escondiendo una urna detrás de una cortina para llenarla de votos falsos, no parece que necesite del espíritu de Franco para convertirse en su más viva reencarnación.

Y es que si anda como un pato, vuela como un pato y grazna como un pato, entonces es un pato. Para no volver a repetirme sustituyan “pato” por fascista y sabrán a qué me refiero. Si el fascismo consiste en apelar a los sentimientos de las masas para aglutinarlas alrededor del líder, Fhürer, Duce, Caudillo o Padrecito, de tal forma que todo lo que éste dice es considerado verdad absoluta por aquella y todos los que no acepten esta verdad son considerados enemigos  que pueden y deben ser acallados, encarcelados y eliminados si es necesario, entonces a lo que estamos asistiendo estos días es a una manifestación de fascismo en estado puro. El señor Sánchez-Pérez Castejón es un fascista con todas las letras y todos los atributos, hay que decirlo ya así, y además un antisemita, y todos los que le aplauden, siguen o se reúnen a corear su nombre y adorar su cuerpo, como los que se reunían en la plaza de Oriente o en Nüremberg, son unos fascistas igual que él. “No estoy de acuerdo con tus ideas, pero daré mi vida por defender tu derecho a expresarlas” dijo Voltaire, y se consideró este adaggio como la máxima expresión del respeto a la libertad de expresión y de la tolerancia liberal y democrática. El señor Sánchez-Pérez Castejón y sus acólitos, como ya lo han hecho otros en otros momentos de la historia, han decidido, más bien, acallar a todos los que no piensen como ellos. El señor Sánchez-Pérez Castejón ha demostrado que, a pesar de toda la absurdidad de su mandato e incluso de su persona, es un tipo muy peligroso. Y a los tipos peligrosos hay que pararles los pies, porque desde luego ellos no se los paran por su propia voluntad.

¿Cómo se le paran los pies? Buena pregunta cuando nos referimos a un sujeto que tiene secuestrada a la razón y pretende secuestrar también a los medios críticos y a los jueces. Si estuviéramos en una película de terror de serie B, bastaría con clavarle una estaca en el corazón. Como estamos en España, quién sabe. A lo mejor tendríamos que decir, cuando amenace de nuevo con dimitir, un estruendoso “no hay huevos”.


lunes, 22 de abril de 2024

Por Alá

 Ahora que tanto se habla de memoria histórica -no conozco otra memoria que no sea histórica, la verdad- sería bueno hablar, si no de memoria, si al menos de historia, que nunca está de más conocerla para evitar,ya que parece que no repetirla, al menos no hacer el ridículo. Y así, hablando de historia y de recuerdos, podemos recordar la cara que se le quedó a la izquierda francesa, sobre todo a la comunista, cuando Stalin firmó con Hitler el pacto Molotov-Ribbentrop en 1939, de la misma forma que podemos recordar que a la OLP la liquidó Hamás, que a Arafat le envenenaron y que la Palestina de finales del siglo XX no tiene nada que ver con la de principios del siglo XXI.

Conviene recordarlo porque la cara de la izquierda francesa debió de ser parecida a la cara que se le ha quedado a la neoizquierda española cuando Irán ha atacado Israel. Al menos a mí se quedaría cara de lelo -la parte de a cara que no se me hubiera caído de la vergüenza, claro- pero como la neoizquierda española, entre otras cosas, aparte de desmemoriada, es absolutamente imbécil, anda por ahí haciendo manifestaciones en defensa de regímenes teocráticos que han retrocedido hasta la edad media, donde a las mujeres las entierran hasta el cuello y las apedrean hasta la muerte por no llevar velo, donde a los homosexuales los cuelgan de grúas y donde hay una cosa que se llama “policía de la moral”. Es decir, que la neoizquierda defiende los derechos de las mujeres y los homosexuales en España pero no en Irán, supongo que porque consideran que con eso del multiculturalismo hay que respetar la cultura de los iraníes. De la misma forma que hay que ser totalmente imbécil para no darse cuenta de que la defensa del Estado y el pueblo palestino que se hacía a finales del siglo pasado, no tiene nada que ver con la que se puede hacer hoy en día, entre otras cosas porque hoy ya no hay pueblo palestino. Lo que hay son dos organizaciones terroristas islámicas como Hamás y Hizbullá, o como se diga, cuya único objetivo es cargarse los valores occidentales. Y hay que ser definitivamente imbécil para renegar de los valores tradicionales de Occidente, que son los de la Ilustración, y preferir los de las satrapías islámicas de Oriente Medio, o la ley islámica a la democracia liberal, con todos sus defectos.

En fin, puesto que de historia hablamos, habría que recordar que nunca ha existido algo así como Palestina. Lo que ha existido ha sido un territorio ocupado. sucesivamente por tribus de pastores nómadas, romanos, cruzados, turcos e ingleses y donde han vivido judíos y musulmanes, por supuesto no en armonía, porque la mejor manera de no vivir en armonía es la religión. Y ya que hablamos de imbéciles, hay que ser rematadamente imbécil para no darse cuenta de que en un conflicto entre Israel e Irán lo más sensato y lo que dicta el sentido común es apoyar a Israel. Pero para la maniquea neoizquierda esto es una historia de buenos y malos, y si los malos son y han sido siempre los americanos y los israelitas, no va a resultar ahora que son los buenos. Igual que si los soviéticos eran los buenos, no iban a ser los malos solo por pactar con los nazis.


viernes, 12 de abril de 2024

Karate

 Andaba yo hoy que no tenía muy claro sobre qué escribir, cuando el hado o el destino, me ha ofrecido la solución en bandeja. Resulta que he llegado a mi puesto de trabajo dispuesto a dar clase como todos los viernes y me he encontrado con que no tenía clase porque a los alumnos se los han llevado a una actividad de karate o algo así. Que en el centro de educación secundaria donde trabajo haya más profesores de Educación Física que de Filosofía yo creo que nos da una idea bastante exacta de cómo funciona la educación en la actualidad. Pero no es de educación de lo que quiero hablar, o bueno, sí, pero relacionada con una noticia que leí en otro día en los periódicos según la cual los jóvenes actuales no tendrían ningún problema en asumir una dictadura si les ofrece un futuro, lo que  puede ser traducido como que no tendrían ningún problema en asumir una dictadura si les da lo que ellos quieren.

Y yo, viendo lo de karate, me planteo si el asunto es para echarse las manos a la cabeza como hacía el periodista o la periodista, no recuerdo bien, que firmaba el artículo, y como es la tentación primera que tiene todo el que lo lee, o es algo que se ve venir de lejos. O al menos se debería ver venir de lejos. Resulta que nuestra juventud tan buenrrollista tan sostenible, tan ecológica y tan solidaria no tiene ningún empacho en sostener un régimen autoritario si responde a sus intereses. Y ello, añado yo, precisamente porque es buenrollista sostenible, ecologista y todo eso que acabo de decir y piensa, como le han enseñado a pensar, que está en posesión de la verdad absoluta, que todo el que no piensa como ellas y ellos está equivocado y merece la hoguera y, así, exige su futuro caiga quien caiga. Estamos ante una generación a la que, en primer lugar no sólo se le ha dado todo, sino que sobre todo, se le ha hecho ver, se le ha enseñado, que tiene derecho a todo y además gratis. Gratis en términos económicos o gratis en términos de esfuerzo. Se puede equiparar el hecho de que obtengan contenidos culturales sin pagar de Internet, con que se les dé el Título de Bachillerato con asignaturas suspensas. Tanto una cosa como otra, la canción de moda o el título, la están obteniendo sin dar nada a cambio por ella. Así que no es de extrañar que no tengan ningún reparo en pretender obtener lo que quieren para el futuro sin reparar en sus costes. El que sus padres y sus abuelos, esas generaciones tan insolidarias que se están cargando el planeta y no van a dejar nada para las generaciones futuras, hayan luchado para que ellos puedan crecer en libertad y tener todo eso que ahora consideran como natural, les viene a importar una higa. De lo que se trata es de tener lo que quieren y de tenerlo ya.

En segundo lugar, es un mito -uno más-  pensar que la juventud, al menos la actual, es liberal y progresista. Al contrario, es tremendamente reaccionaria. No hay más que ver las encuestas y los estudios de opinión que periódicamente aparecen en los medios para comprobar cómo estas nuevas generaciones tienen una mentalidad del siglo XIX. Solo por poner un ejemplo, los jóvenes -y las jóvenas que decía Miliki- de hoy en día no solo son mucho más machistas que sus antepasados más cercanos, sino que incluso justifican más que ellos la violencia de género, aparte de practicarla, por supuesto. Así que nos encontramos ante el caldo de cultivo perfecto para que calen entre ellos las ideas populistas que conducen necesariamente a los regímenes autoritarios. ¿Qué qué tiene esto que ver con el karate del principio? Pues que si usáramos los Institutos para enseñar Historia y Matemáticas, que es para lo que están y no karate, a lo mejor otro gallo nos cantaba.


viernes, 5 de abril de 2024

Grandes Ideas de la Humanidad

 Desde el invento de la rueda hasta el descubrimiento de la Ley de la Relatividad, pasando por la fregona, la humanidad ha progresado apoyada en una colección de ideas realmente grandes. Como ya dijo alguien, unos dicen que Newton, otros que Kant, somos enanos a hombros de gigantes. Cuando yo era pequeño, había un tebeo, que se llamaba precisamente “TBO” que tenía una sección titulada Los grandes inventos de la humanidad por el profesor Franz de Copenhague, conocida popularmente como “los inventos del TBO”. Las grandes ideas de la humanidad a las que me voy a referir hoy, tienen más que ver con los segundos que con las primeras, aunque eso no quite para que, también en nuestra época, haya grandes ideas comparables a las citadas.

Como supongo que todos ustedes habrán comprobado, últimamente los tapones de las botellas de plástico vienen unidos a la propia botella, lo cual, aparte de ir en contra de la hasta ahora reinante teoría sobre el reciclaje del plástico, que postulaba que se debían arrojar las botellas sin tapones al contenedor, pone en riesgo la boca, la nariz e incluso los ojos de aquél que intenta beber a morro de alguna de estas botellas, lo cual me lleva a pensar que el objetivo último de esta gran idea de la humanidad ha sido evitarnos el comportamiento burdo y poco elegante de beber directamente de la botella, en vez de echar su contenido en un vaso como está mandado. No se encuentra otra explicación, si  no, a esta ocurrencia.

A la que sí que no hay manera de encontrarle explicación ninguna es a la idea que voy a describir a continuación. Todos aquellos de ustedes que tomen el Metro en Madrid habitualmente, se habrán dado cuenta de que se han eliminado las papeleras de los andenes, para colocarlas todas juntas en el extremos de los mismos, bajo el nombre de “centro de reciclado” o algo así. No es que se hayan añadido papeleras nuevas, entiéndase, sino que las que ya había se han puesto todas en el mismo sitio. Con lo cual, si de pronto usted se encuentra en el lado opuesto del andén al que se sitúan la papeleras y tiene ganas de estornudar, o de sonarse la nariz, o está ya harto de masticar el chicle que tiene en la boca no le queda más remedio que guardarse en pañuelo o el chicle en el bolsillo hasta llegar a su estación de destino, porque no hay ninguna papelera cerca de usted para arrojar el residuo. Allí solo quedan, como testigos de su impotencia, los agujeros de los tornillos que antaño sujetaban la papelera a la pared. Lo que hará usted, y yo, y cualquiera, es tirar el papel al suelo, como mucho, a las vías. Así que el luces que se ha inventado lo de los “centros de reciclado”, y que habrá cobrado un pastón por ello, lo que ha conseguido es que el Metro esté cada día más sucio.

Ahora que, para gran idea, la de adelantar la hora en verano, que viene a ser lo mismo que quitarnos una hora de vida. Habida cuenta de que en España ya llevamos de por sí una hora de adelanto con respecto al sol, porque al señor Franco solo se le ocurrió imponer en España, en plena Segunda Guerra Mundial, la hora de Berlín -no le iba a fastidiar a él una idea algo tan nimio como el giro de la Tierra- se supone que para recibir en tiempo real las noticias de las victorias del Eje, aunque cuando perdió el Eje, tampoco se le ocurrió volver la hora a su ser, porque él, como buen dictador, no se equivocaba nunca (¿le suena de algo?), el cambio al horario de verano supone que llevamos ya dos horas de adelanto con respecto al sol. Con lo cual, los que durante todo el invierno hemos estado levantándonos de noche, porque, insisto, la Tierra gira, para ir a trabajar y ahora ya empezábamos a levantarnos de día, volvemos a levantarnos de noche, y todo para que anochezca más tarde, que uno no acaba de entender qué ventaja tiene el que anochezca más tarde, más allá de tener más tiempo de luz para tomar cañitas. En suma y para terminar, que la única utilidad que tiene este cambio es que la mitad de España se levante de noche para que la otra mitad pueda estar hasta las diez de la noche tomando vinos en las terrazas y aún tengan luz solar, no vaya a ser que se les pierdan los niños que andan correteando por ahí.