viernes, 16 de febrero de 2024

Sin Dios

 Hace algún tiempo me inventé a un extraterrestre que llegaba a la Tierra y se volvía a su planeta con los circuitos cerebrales fritos porque, desde su pensamiento lógico, era incapaz de entender nada de lo que ocurría. Iba a volver a utilizar a ese pobre extraterrestre, pero me ha dado cosa enviarle directamente a un manicomio marciano, porque la situación actual en España es, como se decía al final de Amanece que no es poco, un sin dios que ya no hay quien lo aguante.

Echemos un vistazo a dicha situación. Resulta que el jefe de la oposición, que ganó las últimas elecciones pero es jefe de la oposición, comete la ingenuidad, que ya le vale sabiendo cómo se las gasta el jefe de gobierno que no ganó las elecciones, de soltar en una reunión supuestamente amistosa con periodistas que él se pensó durante 24 horas (¡24 horas!) la cuestión de la amnistía y los indultos a los secesionistas catalanes. Lógicamente los periodistas afines al jefe del gobierno, que son unos cuantos, ansiosos por ganar puntos, lanzan la noticia a los cuatro vientos y nos encontramos con que el gobierno en pleno y el partido que le apoya se echan las manos a la cabeza y acusan al jefe de la oposición que ganó las elecciones de querer dar la amnistía a los políticos catalanes. Y ahora viene lo bueno. Resulta que el jefe de la oposición que ganó las elecciones pero no es jefe de gobierno porque se negó a negociar la amnistía con los políticos secesionistas catalanes, es atacado por el jefe de gobierno que perdió las elecciones y que es jefe de gobierno porque ha aceptado darles la amnistía a los políticos secesionistas catalanes, de querer darles la amnistía a los políticos secesionistas catalanes. En resumen, que quien es jefe de gobierno por negociar la amnistía acusa a quien no es jefe de gobierno por no querer negociar la amnistía de pretender negociar la amnistía. Ya sé que no entienden ustedes nada. Yo tampoco. Imagínense el pobre extraterrestre (1).

Pero no es esto todo. Resulta que  el caos lógico anteriormente relatado ocurre en plena campaña para unas elecciones locales, donde el partido del jefe de la posición tiene todas las papeletas para sacar mayoría absoluta. Lógicamente, el partido del gobierno aprovecha la situación para sacar tajada electoral. Esto es hasta cierto punto comprensible. Lo que ya no es comprensible es que un tercer partido que se sitúa en el mismo espectro ideológico, más o menos, que el del jefe de la posición aproveche la coyuntura para atacar también el jefe de la oposición. De tal manera que el partido del gobierno, que es supuestamente de izquierdas, y el tercer partido en discordia, que es supuestamente de derechas, se unen para atacar al partido de la oposición. Vamos, para entendernos -si es que podemos- que dos partidos que en teoría son ideológicamente antagónicos están diciendo exactamente lo mismo y colaborando entre ellos para atacar al principal partido de la oposición. 

Y no se vayan que aún hay más. Resulta que en las citadas elecciones locales el partido del jefe del gobierno está haciendo campaña no para ganar ellos, sino para que un partido nacionalista se quede segundo y poder gobernar con ellos aunque las elecciones las gane el partido de la oposición, que es lo que parece que va a pasar. Es decir, nos encontramos con un partido que se presenta a unas elecciones para perderlas y así ayudar al otro partido a alcanzar el gobierno en el que espera estar. Y sobre todo para arrebatar el poder al partido que ya lo tiene. Menos mal que al extraterrestre le hemos mandado de vuelta a su planeta, porque a estas alturas ya le habría estallado la cabeza.

Decía Marx (Karl) que la historia siempre se repite dos veces, una como tragedia y otra como comedia. Nuestra tragedia fue la Guerra Civil. Lo de ahora, más que una comedia, es un chiste de leperos (con todos mis respetos para los leperos).

1.- Les dejo aquí el razonamiento lógico, que tiene la forma de la regla lógica del Modus Tollens: Si Feijoo hubiera negociado con Junts sería Presidente del Gobierno; no es Presidente del Gobierno; Luego no ha negociado con Junts

viernes, 9 de febrero de 2024

Sobre la importancia de los museos

 Un museo suele ser un sitio donde se acoge la cultura material de una sociedad. De esta forma, pretender expurgar, o descolonizar, los museos, viene a ser algo así como pretender expurgar la cultura de esa sociedad. Como una sociedad es su cultura, cargarse esa cultura es cargarse la sociedad. Y todo eso hecho por quien debería preservar  la cultura y la sociedad: el Ministro de Cultura, un tal señor Urtasun, que a mí me suena a Urtain, no sé si por la cacofonía del apellido o por los puñetazos a la cultura que debería de defender.

Porque vamos a ver, ¿qué significa descolonizar los museos? ¿Quitar las piezas que supuestamente tienen que ver con un pasado colonial? Pero es que el pasado colonial ha existido, por mucho que no queramos verlo, de la misma manera que ha existido una guerra civil por mucho que cambiemos los nombres de las calles. La Historia no cambia porque desde el presente queramos cambiarla. Además, si se trata de lo anterior, yo no sé muy bien qué museos quedarían. Desde luego el antropológico, con sus cabezas reducidas, sus huesos de hotentotes y sus instrumentos de varias culturas, cerrado directamente; el antropológico, casi lo mismo. Pero es que hay más. Ya que estamos, apliquemos a todos los museos el pensamiento único y dejemos el Museo del Prado con dos o tres cuadritos de paisajes. Los cuadros religiosos, fuera; los cuadros de desnudos, fuera; los cuadros que muestren sujetos deformes, fuera; los cuadros pagados por reyes, fuera; los cuadros que no nos gusten, fuera. Los primeros que mutilaron estatuas fueron los cristianos y esto, en el fondo, no es más que más de lo mismo: puritanismo cristiano

Yo me pregunto qué habría sido de todas esas piezas que ahora se pretende descolonizar de no haber sido por los museos occidentales. Los restos arqueológicos egipcios estaban siendo saqueados y vendidos como baratijas en los zocos de El Cairo hasta que llegaron los arqueólogos británicos. Los grandes palacios griegos estaban siendo utilizados por los pastores como rediles para las ovejas hasta que sus frisos acabaron en el Museo Británico. Y más o menos lo mismo ocurre con las piezas que existen en los museos españoles. Insisto en que no sé muy bien qué es descolonizar pero, y eso que conste que lo dijo Marx, lo mejor que les pudo pasar a los indios es que fueran colonizados por los ingleses.

De todas formas no nos engañemos. Todo esto de la descolonización no es solo producto de la estulticia del señor Ministro y de su jefe. Se trata de idiotizar a la gente, de convertirla en una masa ignorante que acepte todos los cuentos que se le quieran contar sin rechistar. Lo decía al principio: los museos son el recuerdo de la cultura de una sociedad. Sin museos no tenemos noticia de quienes somos, de nuestro origen, de dónde venimos. Así que es muy fácil inventarse una historia paralela; es muy fácil, si desconocemos nuestras raíces, crearnos las que más nos interesen. Es muy fácil, en suma, volver a los viejos mitos, y decir que hubo una vez una corona catalana, o que Navarra perteneció al País Vasco, o que hubo un País Vasco separado de Castilla en algún momento; podemos hablar de San Jordi y de Aitor, o decir que los moros que invadieron la península eran muy buena gente (esos no colonizaron) y los godos, que al fin y al cabo eran los herederos de la cultura clásica griega y romana, eran muy malos. Todo esto tiene que ver, en fin, con ese intento posmoderno de desvirtuar la cultura y la civilización occidentales, que son las más desarrolladas nos guste o no, en aras de una supuestas culturas periféricas en las que, reconozcámoslo, ninguno querríamos vivir.


viernes, 2 de febrero de 2024

Fachosfera

 ¿Qué tienen en común Fernando Savater, los museos españoles y las víctimas del terrorismo? Esto, que podría parecer un chiste, lamentablemente no lo es.  Y a partir de aquí yo tendría que haber dado algún tipo de respuesta ingeniosa y pensada a la cuestión con la que empiezo el escrito. Pero la ventaja de tener un gobierno que cada día suelta una barbaridad más grande es que tiende a ahorrarte trabajo y el otro día el señor Sánchez Pérez-Castejón me dio la respuesta a mi problema. ¿Qué tienen en común los colectivos y las personas citados más arriba? Que todas pertenecen a la fachosfera. Asunto terminado, para qué romperse más la cabeza. 

Si usted cree que el terrorismo viola los derechos humanos por definición, entonces está en la fachosfera; si usted cree que España tiene una de la historias más ricas de Europa, y por ende del mundo, entonces está usted en la fachosfera; si usted piensa que no nos debemos de avergonzar de esa historia entonces está usted en la fachosfera; si usted piensa que los indígenas de América eran unos salvajes  hasta que llegaron los españoles y que la conquista española fue bastante menos brutal que la inglesa o la holandesa, entonces está usted en la fachosfera; si usted piensa que cada uno tiene derecho a decir y pensar lo que le dé la gana sin sufrir represalias por ello, entonces está usted en la fachosfera. De hecho, si usted piensa o dice lo que quiere está usted en la fachosfera

Pero aún hay más. Puesto que todos aquellos que no votan a favor de las decisiones del Gobierno, que son las decisiones del señor Sánchez Pérez-Castejón, están en la fachosfera, los señores y señoras diputados de Junt(o)s (pero no revueltos) y por ende el señor Puigdemont que es el que les manda, que han votado en contra de la ley de amnistía, por cierto una ley de amnistía que tiene por objeto amnistiar al señor Puigdemont y a sus adláteres, están en la fachosfera. Así que el señor Sánchez Pérez-Castejón pretende amnistiar a unos sujetos que se encuentran  según su definición en la fachosfera. La verdad, es que si atendemos a la definición de fachosfera, todos los españoles, se encuentren donde se encuentren y piensen lo que piensen forman parte de la fachosfera, porque, en puridad, el único que estaría fuera, como un gran Deus ex Machina, sería el señor Sánchez Pérez-Castejón (o a lo mejor tampoco, puesto que si quiere amnistiar al señor Puigdemont y éste está en la fachosfera, como ha quedado demostrado, pues él también lo estaría). Recuerdo que en mis primeros años de docencia, un alumno me respondió en un examen que el ser de Parménides era una gran bola donde todos estamos metidos. Pues eso más o menos viene a ser la fachosfera: un espacio esférico (por lo de esfera), donde estamos todos metidos por obra y gracia del señor Sánchez Pérez-Castejón.

Yo siempre he dicho que si tengo que ir a algún sitio después de muerto, que sea al infierno, pues debe de ser donde esté montada la  juerga y el cachondeo, con todos los ateos y vividores allí metidos, mientras que el cielo lleno de santos debe ser muy aburrido. Pues con esto me pasa igual. Si en la fachosfera están sujetos como Fernando Savater, Félix de Azúa y otros tantos, pues yo me quedo muy a gusto en la fachosfera, que quieren que les diga.


viernes, 26 de enero de 2024

Más dinero

 Hay veces que parece que el destino hace que se alineen los astros para que lo que has deseado, o pedido, te sea concedido. Algunos a esto lo llaman casualidad, sea lo que sea el caso es que las casualidades se dan, y como. Fíjense ustedes que escribía yo el otro día acerca de los torpes que resultaban los alumnos españoles en matemáticas y lengua, cuando leo que el gobierno va a implementar un plan de refuerzo para que los alumnos mejoren en matemáticas y lengua, precisamente. Convencido de que los dioses me habían escuchado, corrí ávido a ver las noticias en televisión o leer los reportajes de los periódicos para deleitarme con aquello que iba a hacer que nuestros alumnos sean como los surcoreanos o, incluso, mejores y ya veía en letras de molde que los alumnos españoles eran los primeros en cálculo matemático en el próximo informe PISA. Pero, oh desilusión, veo que el gran plan del gobierno consiste en lo mismo de siempre: gastar más dinero, en este caso quinientos millones de euros. 

Quinientos millones de euros, pero ni rastro de cambios en la ley para que a los alumnos se les enseñen, de una vez, matemáticas. Porque vamos a ver, que tendrá que ver el dinero que se invierta en que los alumnos aprendan matemáticas, si luego los contenidos de la materia de matemáticas no pasan del dos más dos, o ni eso. Si a un alumno no se le enseñan matemáticas, porque eso de aprender contenidos está obsoleto, pasado de moda y además es antipedagógico, da igual todo el dinero que se gaste: los alumnos seguirán sin saber matemáticas. No alcancé a averiguar en qué consiste el famoso plan de refuerzo, más allá de los consabidos quinientos millones, pero supongo que irá en la línea de siempre: enseñanza individualizada, atención la diversidad y todas esas mandangas. Da todo igual. Podemos tener a un alumno con tres profesores de matemáticas para él solo. Si los profesores no pueden enseñarle matemáticas porque las leyes no les dejan, que es lo que está pasando, no las aprenderá. En algún otro sitio leí que se iban premiar a los profesores que enseñaran matemáticas socioafectivas. Me supongo que los tiros irán por ahí. Usted enseñe matemáticas con perspectiva de género, y si no sabe lo qué es eso no se preocupe que el Ministerio de Igualdad ofrece unos talleres estupendos para que todos los profesores se pongan al día en estas últimas tendencias matemáticas, talleres que imparten nuestros amiguetes y que son financiados por esos quinientos millones de euros destinados a reforzar las matemáticas. Luego la culpa de que los alumnos no aprendan será de los profesores, porque el gobierno ha hecho todo lo que está en sus manos. Eso sí, si usted es profesor de matemáticas no se le ocurra pretender que sus alumnos aprendan matemáticas. 

Leo también que el mismo gobierno, que es el que tenemos, va a prohibir que los alumnos lleven el móvil a clase. Pienso para mí que tendrán que poner a algún policía o a alguien que vigile dicha prohibición. Pero, iluso de mí, pronto caigo en la cuenta de que no. Para vigilar ya están los profesores. No se trata de que enseñen, se trata de que hagan de policías. Ese es el papel que nos queda. Menos mal que me jubilo dentro de poco.


viernes, 19 de enero de 2024

Miseria de la enseñanza

 Hace un par de días leí que una pareja de profesores había publicado un libro en el cual se desarrollaba la idea de que la enseñanza y el aprendizaje por proyectos era una fracaso y una farsa para los alumnos. Lo único que me sorprendió de dicha noticia fue el hecho de que haya gente que, dedicándose a la docencia, tenga tiempo de escribir un libro. Por lo demás, cualquier profesor que no esté  cegado por la ideología de las nuevas pedagogías sabe que el aprendizaje por proyectos es una filfa. Pero como todo. En realidad la enseñanza en España se ha convertido en una gran mentira en la que todos, profesores, alumnos, familias –la tan cacareada “comunidad escolar” que de comunidad no tiene nada y de escolar cada vez menos- estamos inmersos. Estos profesores hablan del aprendizaje por proyectos, pero es que ahora, años después de su imposición -pues una imposición fue- la Comunidad de Madrid se da cuenta de que la enseñanza bilingüe no sirve, ni para que los alumnos aprendan inglés, ni para que aprendan las materias que se imparten en inglés y decide que la asignatura de Geografía e Historia se va a impartir de nuevo en castellano. Y no  tardarán mucho en seguirla las demás, con lo cual el modelo bilingüe será otro experimento que acabará en la basura. Como la utilización de medios tecnológicos en el aula. Mucho se ha hablado estos días de los malos resultados que han sacado los países nórdicos, tradicionales cabezas de serie, en el último informe PISA. De lo que no se ha hablado tanto es de que estos países, vistos los resultados, han decidido cambiar radicalmente su modelo de escuela, han desterrado las TIC y han vuelto al paradigma tradicional de enseñanza, lo que viene siendo la tiza y los apuntes. Como están haciendo ya muchos colegios de élite en Europa, incluida España. Y no nos engañemos, esto no es un problema político -del problema político hablaré otro día- Es un problema que deriva del hecho de que los que imponen los criterios con los que se elaboran los currículos, es decir, los que no dicen a los profesores como tenemos que trabajar, son catedráticos de Didáctica o de Pedagogía que no han pisado un aula de Primaria o de Secundaria en su vida. Y así nos va. Hoy enseñamos objetivos, mañana estándares, pasado competencias, volvemos a los estándares, y los alumnos españoles son los más tontos de los países desarrollados, que ya no saben ni sumar, si nos apuramos un poco. 

Y , aunque muchos se echen las manos a la cabeza, tampoco es un problema de dinero, Si hay, más que un pozo sin fondo, un agujero negro que se traga todo lo que se gasta -porque de inversión ya tiene poco- en él es el sistema educativo. Son muchos millones los que se inyectan en el sistema sin que este muestre indicios de salir del hoyo. Y es que cuando a un alumno o alumna de quince años le dices que va a poder pasar de curso sin estudiar, cuando puede insultar a un profesor o venir a clase con las manos en los bolsillos, porque es consciente de que no va a tener ninguna consecuencia negativa, cuando les enseñas que el esfuerzo es de tontos, entonces el dinero no va a solucionar el problema. Más bien va a agravarlo.

Podría hablar de muchas cosas más -ya lo haré- pero voy a terminar con un hecho real que me ocurrió hace unos meses. Evaluando los resultados de un grupo de alumnos, una profesora -psicopedagoga por más señas-  afirmó, sin sonrojarse, que si un alumno con una adaptación curricular suspendía la culpa era del profesor, y que lo que tenía que hacer era bajarle el nivel hasta que aprobase. Supongo que ese alumno acabará aprobando. Pero será mentira.


viernes, 12 de enero de 2024

Deja vu

 Ha empezado un nuevo año y, como cantaba Julio Iglesias, la vida sigue igual. Y en el ámbito de política de andar por casa -en el peor sentido de la expresión- no iba a ser, por supuesto, menos. Leí ayer una noticia según la cual el señor Sánchez Pérez-Castejón había amenazado al señor Cima de Monte (Puigdemont por más señas), con convocar elecciones a finales de julio si no le votaba los reales decretos que había presentado en el Congreso. Vamos por partes porque esto tiene tela. Para empezar yo no acabo de entender cómo, en una democracia, se puede amenazar con convocar elecciones. Hombre, yo creo que la amenaza sería más bien no convocarlas. A no ser, claro está, que estemos hablando de personajes que consideran la democracia como un medio para alcanzar sus espurios intereses personales. En ese caso el convocar elecciones les supone el riesgo de perder el poder y entonces  sí que sería una amenaza. Para entendernos, que las elecciones sólo pueden ser una amenaza fuera de una democracia, así que tampoco hay que ser muy listos para atar algunos cabos. Pero vamos, que la supuesta amenaza solo podía quedar, como así ha ocurrido, en eso: en amenaza, o, más bien, en fanfarronada, o baladronada que es una palabra castellana muy bonita. Porque al primero que no le interesa convocar elecciones -que es lo que debería de hacer, por otra parte, si tuviera un mínimo de decencia, no ya política, sino siquiera personal- es al señor presidente del Gobierno, que corre el riesgo, muy serio, de volverlas a perder y, a lo mejor, hasta de no seguir gobernando. Pero es que al señor Pico de Monte (Puigdemont) tampoco le interesan las elecciones, no vaya a ser que le acaben metiendo en la cárcel. Vamos, que estos dos tipos se necesitan como el chocolate y los churros, para que uno aguante la poltrona y el otro no acabe entre rejas. Así que todo lo que se digan acerca de dejar de apoyarse no es el fondo más que pura palabrería hueca, eso sí, palabrería hueca que, al final, acaba pagando todo el país vía las cesiones del uno al otro. 

Pero lo que me ha llevado a un auténtico deja vu, no ha sido la supuesta amenaza de convocar elecciones, sino que éstas se iban a convocar a finales de julio. ¿Les suena eso de algo? Vamos, que la amenaza de convocar elecciones no iba en realidad contra el señor Cumbre de Monte (Puigdemont) sino contra todos los ciudadanos de este país que nos veíamos otra vez abocados a votar en plenas vacaciones y soportando la canícula de la época. Y mejor que se nos vaya haciendo el cuerpo, porque visto el buen resultado que le dio la última vez, la elecciones en España, a partir de ahora, van a ser entre junio y agosto. A lo mejor también presentan un decreto para esto

Por cierto, que he leído hoy que parece que corren rumores en el ámbito europeo acerca de que el señor Sánchez Pérez-Castejón está buscando un carguito fuera de España para abandonar el barco antes de que se hunda, porque ya ha visto que hace aguas por todas partes. Yo esto también lo he oído antes -que si perdía las elecciones locales no se iba a presentar a las nacionales- y ahí está. Así que todo esto no es más, como decía antes, que un tremendo deja vu del que no se si alguna vez saldremos. El último que tuvimos duró cuarenta años.


viernes, 22 de diciembre de 2023

Rebaños

 En la serie “The Walking Dead” a las aglomeraciones de muertos vivientes las denominan, el resto de los personajes, “rebaños”. Recordemos que George A. Romero inventó el zombi moderno en La noche de los muertos vivientes, como una crítica a la despersonalización de la sociedad contemporánea. Rebaños son las masas de gente que todas las mañanas me arrollan cuando voy tranquilamente a coger el metro, o los que se agolpan en la puerta del primer vagón y se meten a presión en él, sin mirar más allá de su narices, mientras el último va vacío y rebaños son los que estos días navideños atestan las calles de cualquier ciudad para moverse torpemente de un sitio a otro y devorar, no cerebros, sino todo tipo de productos que se ofertan desde los escaparates de las tiendas. Zombis, al fin y al cabo.

Pero todo rebaño necesita un pastor, y es de los pastores, y de los rebaños por extensión, de quien quiero tratar en este escrito. No del rebaño cristiano, pues ya sabemos todos que los cristianos son un rebaño consentido -no lo digo yo, lo dice el Evangelio- y el sacerdote, como representante de Cristo, es el  pastor. Pero hay otros pastores, que crean y cuidan de los rebaños a los que me refería más arriba. El primero de estos pastores, yo creo que no hay duda de ello, es la televisión. Había un grupo en los setenta –“Topo” se llamaba- que cantaba “la tele es nuestra amiga, la tele te vigila”. Que la televisión es ahora mismo el instrumento fundamental para crear opinión pública -si es que eso existe- es algo indudable. Lo que sale por la tele conforma modas, uniformiza al personal y, por lo tanto, crea rebaño. Y para que el rebaño no se descarríe ahí está el pastor catódico -ya no hay televisiones de rayos catódicos, pero bueno- encauzándolo por el buen camino con  el fútbol y los programas rosas de todo tipo. Claro, que si hoy hay un pastor mucho más efectivo que la televisión ese es el teléfono móvil. Una de las características del rebaño moderno, a diferencia del rebaño de zombis o del rebaño de ovejas, es que el rebaño actual no levanta los ojos del suelo. No mira al frente, sino que mira al aparato que llevan entre sus manos. Eso hace que caminen todos agrupados, en una masa compacta pero que ninguno vea lo que tiene al lado, ni más allá de él. El móvil es el pastor perfecto, pues permite que cada oveja tenga su pastor personalizado, que va siempre con él y que le ofrece aquello que necesita en cada momento. Yo supongo que no tardará mucho en llegar el momento en que a cada una de las ovejas se les instale un chip en el cerebro que haga las veces de móvil y que permita al gran pastor que está detrás de los dispositivos individuales de pastoreo -pues no nos engañemos, siempre hay un interés pastoril subyacente a la construcción y manejo del rebaño- manejarlo mejor. De hecho esto, que por cierto ya apareció en uno de los capítulos de la serie “Black Mirror”, está siendo ya investigado por una de las empresas de Elon Musk, uno de los grandes pastores. El móvil, además, permite que los borreguitos estén continuamente conectados a otro de los instrumentos fundamentales del pastoreo de la actualidad: las redes sociales, que más bien deberían ser denominadas rediles sociales.

El fin que todos somos ovejas en estos rebaños modernos. Y no nos engañemos: aquí no hay ovejas negras. No siquiera yo que, al fin y al cabo, veo la televisión, uso el móvil y en cuanto acabe de escribir esto voy a subirlo a un blog y a difundirlo a través de las redes sociales.