Voy a escribir sobre las responsabilidades de lo ocurrido en Valencia. No sobre las responsabilidades de la DANA, porque nadie es responsable de ello, aunque haya quien no se lo crea. Antes de nada quiero hacer dos advertencias, llamémoslas así. La primera es que no seré yo quien defienda a ningún político, ni siquiera al señor Mazón. Pero tengo ojos en la cara y estos días he podido ver a un político en mangas de camisa, desencajado, agotado y lleno de barro y a otro que no se ha manchado ni las botas; la segunda es que no lo voy a hacer a base de memes de las redes sociales sino intentando dar argumentos de lo que digo, que podrán estar equivocados o no, pero que llevo rumiando dos semanas y aún no he encontrado argumentos que se les opongan, más allá, repito, de lemas políticos en las redes.
Empecemos por lo primero que se dijo, que el gobierno valenciano había desactivado la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE) y eso había retrasado la respuesta a la catástrofe. La UVE no existía, era una quimera o un ente de razón, que solo tenía realidad en el nombre. No tenía ni un solo bombero adscrito y por no tener no tenía ni oficina. De hecho, los propios bomberos se manifestaron contra su creación porque pensaban que distraía personal de otras ocupaciones. Era, como se dijo cuando se desactivó, un chiringuito, y la prueba de ello es que esa argumentación no se ha vuelto a usar.
En segundo lugar se acusa al gobierno valenciano de no cumplir con la legislación autonómica y no convocar los comités de emergencia y de mando único que esta prevé. Es cierto que estos comités no se convocaron. Pero es difícil convocar un comité cuando no se reciben avisos de las instancias de las que se tienen que recibir, ni se tienen medios ni personal para desarrollar sus órdenes. Pero sobre todo, estamos hablando de una ley autonómica, que tiene un rango jurídicamente inferior a la ley nacional que permite declarar un estado de emergencia, y por lo tanto movilizar todos los recursos del Estado necesarios, cuando una catástrofe de este tipo afecta a al menos dos comunidades autónomas. Y aquí es donde yo creo que radica todo el quid de la cuestión. Porque, aunque lamentablemente todo el peso de la catástrofe ha caído sobre Valencia, no nos debemos de olvidar que ésta también ha afectado a la Comunidad de Castilla-La Mancha, concretamente a la localidad de Letur, en Albacete, donde hay al menos cinco muertos (no lo sabemos porque el gobierno, una vez más, se niega a dar el número oficial de víctimas). Resulta curioso que nadie pida responsabilidades al señor Page por ello. En todo caso, el PSOE ha gobernado durante ocho años en la comunidad valenciana y, aunque eso sea entrar en el juego de los que descargan de responsabilidad al gobierno central, no ha realizado ni una sola de las infraestructuras que ahora se reclaman al actual gobierno. Pero a lo que iba. Era el Gobierno central el que debía de haber declarado el estado de emergencia y no lo hizo.
Y llegamos a la traca final: la AEMET, que es un desastre como la RENFE -a la que por cierto, últimamente no le funciona ni la página web, y si no intenten ustedes cambiar un billete-. Que la AEMET no da ni una lo puede comprobar cualquiera que acuda a sus predicciones diarias. No será la primera vez que está lloviendo a cantaros y la AEMET dice que hace sol, o al contrario. Parece que ya no nos acordamos de Filomena, cuando la AEMET dijo hasta el último momento que iban a caer unos cuantos copos. En este caso sí, dijo que habría lluvias que podían ser puntualmente torrenciales y que podían alcanzar los 150 litros hasta las seis de la tarde -que era el tiempo que originalmente duraba la alerta roja- cuando a las ocho estaban cayendo 500. Una estupenda predicción. De hecho, cuando la DANA alcanzó Castellón se mantuvo el aviso naranja, que no se cambió a rojo hasta que ya estaba el agua corriendo por las calles, y eso lo vi yo. Por no hablar de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que a las 18:45 envió un email, no llamó ni por teléfono, diciendo que el agua en el barranco del Poyo, que parece que fue el epicentro de la inundación, estaba creciendo muy rápido, cuando ya había pueblos inundados o que se estaban empezando a inundar.
De lo que ocurrió después ya no voy a hablar, porque ahí están las declaraciones de militares, policías, y guardias civiles, frustrados porque no recibían órdenes de acudir a las labores de rescate. Así durante cuatro días.
En fin, no voy a seguir, porque cualquiera que tenga ojos en la cara y no esté envenenado por la ideología ha podido ver lo que ha pasado. Y, sinceramente, el que no lo vea, que se lo haga mirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario